Existe una creencia generalizada de que los inmigrantes son mayormente mano de obra "asequible" en momentos de bonanza. Cuando las cosas están ya inventadas y tan sólo hace falta mano de obra para ponerlas en marcha. Esta creencia es, por desgracia, cierta. Es cuestionable y discutible vale, pero si por un momento decidimos ver la realidad tal como es no tardaremos en darnos cuenta de que España es uno de los países donde se observa el menor número de emprendedores inmigrantes. Las cosas como son.
La explicación de este fenómeno consistente en la escasez de emprendedores inmigrantes es compleja y obedece a reglas demográficas y socioeconómicas que no domino en absoluto. Aun así no es necesario ser catedrático en Económicas o en Sociología para darse cuenta de la enorme descoordinación que los diferentes ministerios y organismos públicos sufren en este sentido: Interior; Trabajo e Inmigración; Industria Turismo y Comercio; Ciencia e Innovación entre otros.
Dime de qué nacionalidad eres y te diré en qué vas a emprender:
Por otro lado se tiende (a nivel privado y público, ambos) a consolidar los estereotipos y modelos desde siempre existentes sin darse cuenta. De modo que si finalmente te topas con un inmigrante emprendedor, que haberlos haylos, éste se dedicará a una actividad o sector en función de su NACIONALIDAD (¡¿?!!), por lo que si es chino se esforzará por montar un negocio de alimentación, si es hindú probalemente un restaurante o un bazar de electrónica, si es latinoamericano posiblemente será emprendedor en el sector de... ¿locutorios?. Y así podríamos seguir con la lista.
Lo que vengo a decir con esto es que este tipo de emprendimiento no debería siquiera considerarse como tal. Emprendes cuando inicias un proyecto que conlleva incertidumbre, algo con lo que la gente todavía no ha experimentado (o no lo suficiente), cuando tienes que APOSTAR y asumir potencialmente un riesgo y/o un beneficio. El emprendimiento inmigrante en España lamentablemente no ha llegado aún a esta categoría. Es, todavía, un emprendimiento en pañales, tímido e imitador, y cuyo valor añadido para la sociedad de acogida es extremadamente limitado y en muchos casos nulo.
Inmigrante busca inmigrante:
También es curioso que la mayoría de los emprendedores inmigrantes en España tienen como clientela potencial generalmente a otros inmigrantes, la mayoría de las veces paisanos suyos. No es imposible pero sí raro encontrar emprendedores/as inmigrantes cuyo negocio se centre en el ciudadano español de a pie (la prostitución no cuenta como emprendimiento). Así pues encontramos el abogado ecuatoriano nacionalizado ya como español pero cuyo negocio es ofrecer asesoramiento y orientación a inmigrantes sobre temas de papeleo; la típica carnicería marroquí que vende carne Halal para marroquíes... Ejemplos que se salvan de esta regla pueden ser los restaurantes chinos/hindúes/árabes que pueden atraer al consumidor español por su exotismo. Puede haber más ejemplos pero son raros.
Vuelvo a insistir en que excepciones siempre hay, emprendimiento inmigrante (innovador y atrevido) sí que hay, pero no es lo primero que te viene a la cabeza cuando te hablan de un inmigrante marroquí, colombiano o rumano iniciando una actividad emprendedora en España.






